PETER

Arquetipos cinematográficos

Diario personal

La primera vez que vi a Peter fuera del contexto habitual de los viernes fue en un concierto de The Gulps, el grupo de Francesco y Harry, unos amigos míos con los que Peter suele pasar mucho tiempo. Era un concierto de punk rock una noche de invierno en un garito no muy grande. Dentro hacía un calor extremo. Era el típico concierto donde el público es una masa voluble de sudor y calor a partes iguales. Y allí, entre toda la masa, vi a Peter de lejos. La única persona que no estaba bailando y la única persona que llevaba una chaqueta. Concretamente una chaqueta de aviador de estas que llevan borrego por dentro. Estaba serio, estático, cubierto. Era como un espantapájaros en medio de una bandada de cuervos. Nunca antes había hablado con él, pero sabía quién era porque le veía cada viernes pululando por el mismo sitio. Siempre me dio la sensación de que parecía una persona algo extrovertida y expresivo. Esa noche pasaba lo contrario. No se movía. No sonreía. No hacía nada. Pensé que quizá era una de estas personas que por la noche cambia de personalidad y se convierte en alguien completamente diferente. Dos personalidades, una por el día y, otra, por la noche. Al acabar el concierto hubo un momento en el que nos cruzamos y su chaqueta de aviador rozó mi brazo. Estaba mojada. También le pude oler. Un olor desagradable, como si tuviera algo dentro que se estuviera pudriendo.

Tras muchas semanas saludándome de lejos se acercó y me preguntó si conocía a un escritor español, un tal Javier Ma… ‘Javier Marías’ dije. ‘Claro, es uno de mis escritores favoritos’. (En aquel momento no le dije que estaba obsesionada con la obra de Marías y que precisamente llevaba en la mochila Tu rostro mañana). Así que ese día tuvimos una conversación sobre Javier Marías y, de repente, el extraño que veía todas las semanas y me saludaba con la cara o alzando la mano, pasó a ser alguien con quien hablar de literatura.

Me contó que le gustaba también James Joyce. Y Houellebecq. Pero que uf, que Gabriel García Márquez ‘booooooring‘ me dijo llevándose la mano a la boca. Yo me reía por dentro porque admito que no puedo con Gabriel García Márquez, pero es un clásico y parece que uno no ha de ir nunca en contra de los grandes.

La semana pasada Peter me trajo un trozo de tarta que había hecho en su casa. Una tarta un tanto atípica para un inglés: base de hojaldre, un montón de nata montada y unas frambuesas. Yo no soy de tartas (y menos con nata), pero me gustó el detalle, era la hora del desayuno y me la comí dándole las gracias. Casi me empacho de tanta nata que llevaba, pero estaba contenta del regalo que había recibido. A caballo regalado, no le mires el diente.

Al poco tiempo decidí hacer unas galletas y llevarle unas en agradecimiento a su tarta, algo muy español supongo. Yo te doy, tú me das. Como Tomás el vecino hace en casa de mis padres, dejando cada semana algo en la puerta tipo tomates, un vino, un chorizo, y mi madre diciendo ‘ay, este Tomás’ y devolviéndole el detalle con más comida. Llevarán así varios años.

El caso es que le di a Peter las galletas que hice con chocolate con leche y me dijo que muchas gracias, que se las comería con gusto.

Al final de la tarde, ese mismo día, volvió para decirme los ingredientes que él pensaba que había usado para hacer las galletas: flour, honey, sugar, brown sugar, eggs…y así los enumeró uno a uno. Pero no solamente los enumeró, sino que también añadió que la próxima vez pusiera mejor chocolate negro en vez de chocolate con leche. Qué mamón. En ese momento pensé que le tendría que haber dicho que su tarta llevaba demasiada nata.

¿CÓMO TRABAJAR EN TORNO A UNA PERSONA QUE ESTÁ AUSENTE?

Hay dos cosas que me hacen mucha gracia de Peter: una, que habla solo (o al menos farfulla cosas) y la otra es que cada día que viene me llama de una manera distinta. Ahora bien, todas son versiones de mi nombre, variaciones: hace cuatro semanas me llamó Lu, fue algo repentino y extraño porque solo mi familia me llama así; hace tres semanas fui Lucy, que me hizo ilusión ya que los ingleses parece que raramente relacionan mi nombre con su versión anglosajona; hace dos semanas, sin embargo, me llamó Lucille, y me vino a la cabeza la canción de Little Richard que un exnovio que tuve me cantaba. Por último, la semana pasada, fui Lucía. Así que sí, sabe cómo me llamo, cosa que pocas personas en este país recuerdan con facilidad.

Apuntes, referencias, investigación

Extracto de voz en off de fragmentos de El Coyote.

Ya le dije que no sé nada;

que todo son temores y sospechas indefinidas.

Temes que ocurra algo; pero ignoras qué.

Si tienes alguna idea, aunque sólo sea aproximada.

En realidad no sé nada; pero lo temo todo.

Hemos reconstruído nuestra vida.

Luce un espléndido sol.

Estamos en una época en la que la palabra de un hombre vale muy poco.

Hoy se necesitan firmas y que un técnico las revise.

Recuerda que has de terminar la fábula.

Usaba otro nombre y bajo esa otra personalidad mató a un hombre y tuvo que refugiarse en California.

Se muestra bajo la piel de.

Era un hombre de estatura regular, ni enjuto ni lleno, ni musculoso ni enclenque, ni rubio ni moreno.

Su mejor cualidad es la vejez.

Todo lo que sirve para quemar es buen negocio. La leña ha sido siempre una buena inversión.

El oro trae desgracia.

Sin embargo, en cuanto deja de estar delante me invade la impresión de que no es lo que parece.

Creo que lo mejor que puedo hacer es emprender una nueva y más tranquila existencia.

DIEZ AÑOS NO SON MUCHOS AÑOS

Tierra seca, polvo, rocas.

Lo más notable estaba en su rostro.

 

¿Podría decirme de… de dónde viene usted?

De Ningún Sitio.

Los pasteles son buenos y, sin embargo, se indigestan.

Creo que no es necesario hablar de lo que todos sabemos.

Perdóneme por estar entre los asesinos. Hay que estar siempre al lado de los vencedores.

Al pensar en el peligro lo había imaginado en todo momento tras él, como un gran fantasma cuyos codos rozaban el infinito, pero cuyas engarfiadas manos arrancaban descargas eléctricas en su nuca.

La importancia de cerrar la boca cuando se trata de un asunto relacionado con mi persona.

Estamos en un país donde la gente dice cosas muy bellas y hace otras muy distintas.

Ya sé que no entiende nada. Y lo malo es que yo no puedo decir mucho, por temor a decir demasiado.

He sembrado en el mar.

Todo se hunde.

¿Cómo evitar el hundimiento?

Siempre existen soluciones.

Los malos caballos son los que necesitan las espuelas. Los de pura raza, en cambio, no necesitan nada. Corren porque en ellos es natural.

Estaba completamente seguro. Algunos detalles. Algunas palabras. Era inconfundible.

Lo que no puedas hacer con una bala no lo harás con doce.

TODOS LOS GATOS SON PARDOS DE NOCHE.

Extracto de improvisación con un familiar (no actor) en base a los textos de El Coyote.

EL PRECASTING

Conseguí a través del centro Larrotxene el acceso a un precasting que tenían de hace un par de años. Una base de actores y actrices mayores de 55 años. Me interesa trabajar desde estos dispositivos tradicionales (que en muchas ocasiones me resultan disfuncionales y ya de por sí piezas de estudio) para cuestionarlos y darles uso desde otros lugares o con otras miradas.